Gastronomía & Vinos•04 de Noviembre, 2024•Por Redacción safford

El silencio mineral: arquitectura y terroir en el Valle de Uco

Cómo el hormigón, el agua de deshielo y la altura andina transformaron la escena vitivinícola mendocina en un diálogo de pureza extrema.

Hileras de viñedos y Cordillera de los Andes safford

A mil doscientos metros sobre el nivel del mar, en parajes como Gualtallary, Paraje Altamira o San Pablo, el suelo deja de ser simple tierra fértil para convertirse en un lecho pedregoso recubierto de carbonato de calcio. Aquí, los enólogos contemporáneos han abandonado el exceso de madera tostada para dejar hablar a la piedra.

1. Catedráticas del vino al pie de la montaña

Las bodegas edificadas en las últimas dos décadas en el Valle de Uco representan una de las cumbres de la arquitectura latinoamericana moderna. Construidas con canto rodado local, arenas de la zona y cemento pigmentado, estas estructuras parecen haber brotado espontáneamente de la falla tectónica. No buscan destacar con adornos palaciegos, sino rendir tributo a la cordillera nevada que actúa como telón de fondo perpetuo.

“El gran vino de altura no nace de imponer la técnica humana, sino de permitir que la fría brisa nocturna y la caliza fijen la frescura.”

2. Vasijas de hormigón y fermentación espontánea

Al ingresar a las salas de guarda, la penumbra acoge huevos y piletas de hormigón donde el mosto fermenta con levaduras nativas. Los productores de esta nueva ola rechazan las correcciones químicas: buscan una tensión ácida vibrante, notas herbales de jarilla y una textura en boca que recuerda a la tiza.

La cocina que acompaña esta evolución sigue los mismos preceptos de contención: verduras cosechadas al amanecer en huertas orgánicas regadas por deshielo, cocciones lentas a la llama de leña de poda y aceites de oliva virgen extra de variedades antiguas como la Arauco.

3. La estancia consciente

El viajero que busca comprender Mendoza debe programar días enteros para caminar entre las hileras sin mirar el reloj, observar cómo la luz cambia la coloración de los picos andinos y entregarse a sobremesas extendidas donde el vino es ante todo un testimonio de la geografía.

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